VISA AMERICANA: ¿DEJARÍAS QUE ALGUIEN REVISE TUS REDES SOCIALES PARA TENERLA?

VISA AMERICANA

Obtener una visa americana, algo relativamente difícil, se está haciendo cada vez más complicado.

Lo que dijo John F. Kelly, el año pasado cuando era el secretario de Seguridad Nacional, habría sido impensable hace algunos años: “Queremos ingresar a sus redes sociales con sus contraseñas”, les dijo a los miembros del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, “Si no quieren cooperar, entonces no podrán entrar”.

Revisar las redes sociales de alguien –lo que incluye los chats y mensajes privados– es equivalente a revisar sus conversaciones telefónicas, su correspondencia personal o su diario, es una violación a la privacidad personal nunca vista en gobiernos democráticos, hacerlo entregando la contraseña a extraños es un abuso sin precedentes.

Sin embargo, es un hecho que, para los que quieran entrar a los EE.UU, va a ocurrir gracias a una nueva normativa que entrará en vigor en dos meses. ¿Qué está pasando?

Hasta los turistas

El Departamento de Estado de EE.UU publicó una nueva normativa para exigir a solicitantes de visado datos sobre las redes sociales que han usado en los últimos años.

Esta política podría afectar a más de 14,7 millones de personas de más de 40 países.

La normativa entrará en vigor dentro de 60 días, tras el fin del proceso de revisión en el que, según la ley, los ciudadanos pueden expresar su opinión sobre la misma.

Ya en vigor, aquellos que quieran solicitar un visado para viajar a Estados Unidos -incluso como turistas– deberán rellenar un cuestionario que les pide, entre otras cosas, sus nombres de usuario en redes sociales de los últimos cinco años y datos personales de últimos quince años.

El cuestionario pide los nombres de usuario de redes sociales, direcciones de correo electrónico y sus números de teléfono. Todavía no se están exigiendo las contraseñas.

Todo inició con una orden emitida el 6 de marzo de 2017 por Trump, en la que exigía un escrutinio duro de los solicitantes de visado en el extranjero. El pretexto: bloquear la entrada a posibles terroristas.

Desde de 2016, según EFE, se le había a exigido los datos de redes sociales a unos 65.000 solicitantes de visados.

Paranoia

Independientemente de la retórica anti-inmigrante de Trump y de cómo depende de ella para mantener su base política (las promesas de devolver los empleos a EE.UU se quedaron en veremos) la tendencia a una restricción cada vez mayor de la emigración inició antes de su administración.

Ya durante el gobierno de Barack Obama se había comenzado a pedir a los visitantes que dieran su información de redes sociales.

Pero el detonante de esta nueva oleada de vigilancia fue el tiroteo de diciembre de 2015 en San Bernardino, California.

Según funcionarios, los atacantes en San Bernardino, Tashfeen Malik y Syed Rizwan Farook, habían intercambiado mensajes privados en línea en los que hablaban de su compromiso con la yihad y el martirio.

Pero no escribieron ningún mensaje público acerca de sus planes en Facebook ni en otras redes sociales.

A partir de entonces muchos diputados, principalmente republicanos, vieron a las redes sociales como un objetivo, y le pidieron al Departamento de Seguridad Nacional que utilizara los datos de las cuentas de redes sociales a cualquiera que quisiera entrar a los EE.UU. Característicamente también los demócratas apoyaron la iniciativa. Así que no estamos hablando de una locura de Trump.

Police State

Anticipado hace mucho tiempo por la ciencia ficción, un nuevo tipo de Estado policial está surgiendo, o como le han llamado algunos filósofos: una sociedad de control.

Y ya no es una ficción ni un plan.

Tras meses de culpar a Rusia de manipular elecciones, ha resultado que la que manipuló la opinión a favor de Trump fue la compañía británica Cambridge Analítica.

Ya han pasado años desde que Snowden reveló la existencia del programa Prism para extraer la metadata de las llamadas y correos electrónicos de millones de personas.

Y China, el “imperio central” ha instalado un sistema de reconocimiento facial que, hasta hace un par de años, se habría considerado de ciencia ficción.

Comparado con todo esto la exigencia de entregar la información de las redes sociales parece burdo, pero revela no solo lo crucial que se ha hecho el control de la información sino las potestades que los estados están reclamando.

Para muchas personas, entrar a los EE.UU no es un lujo: tienen que hacerlo por razones académicas, laborales o para visitar parientes.

Otros lo hacen para hacer turismo, una importante fuente de ingresos para la pequeña empresa.

¿El que controle a los controladores buen descontrolador será?

Hasta ahora, en todas partes del mundo, la gente ha sido relativamente dócil a la hora de aceptar los controles, sea por apatía, sea porque los consideran necesarios ¿Pero a medida en que se hacen más invasivos que harán las personas?

Es probable que nuevos hábitos de uso de las Redes Sociales emerjan y la gente se acostumbre a bajar y borrar su información.

Herramientas de encriptación que protejan los datos personales tal vez se hagan más comunes y más accesibles para el lego.

Tampoco hay que subestimar la posibilidad de demandas y acciones legales, sobre todo en los EE.UU, donde el sistema judicial siempre ha sido un campo de batalla.

Es posible, también, que la creciente paranoia afecte a la industria del turismo y a la misma posición de los EE.UU como referencia cultural y del entretenimiento…

Sin embargo, los dispositivos y fuerzas de seguridad han sido hasta ahora muy eficientes para evitar el control y el escrutinio y Trump, como muchos gobernantes actuales, sufre de visión de túnel y no se preocupa mucho por los efectos colaterales de sus políticas.

En todo caso, el impacto de estas medidas en el “modo de vida americano” es algo que está por verse.

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Por Fabio Zuluaga / Supuesto Negado