Vuelta del chavismo a la AN: ¿cómo queda la correlación de fuerzas?

Volver a la Asamblea Nacional es una concesión neta del chavismo en los acuerdos de diálogo, un paso para reconocer al único de los poderes públicos que es controlado por la oposición. El chavismo no espera lograr con ese retorno tener la mayoría en el Parlamento Nacional, pues los números no dan para eso.

Pero la pequeña migración de votos en la Cámara podría alejar cualquier posibilidad de que la oposición tome alguna decisión de las que requieren el apoyo de dos tercios de los diputados. Eso podría allanar el camino hacia el levantamiento del estado de desacato que vicia de nulidad todas las decisiones de la AN.

La concesión del chavismo no significa tampoco que el Gobierno reconozca la legitimidad de las acciones de la AN mientras permanezca en esa situación de desacato en la que fue declarada por incumplir de manera reiterada dictámenes del Tribunal Supremo de Justicia.

Estas son las conclusiones preliminares que pueden sacarse, en torno al tema de la AN, del acuerdo suscrito por un grupo de partidos opositores con las fuerzas gubernamentales, y de las reacciones que ese inicio de entendimiento político ha generado hasta ahora.

La correlación se mantiene

Las fuerzas progubernamentales no pueden obtener el control de la AN por el hecho de retornar a ella, pues la oposición no firmante sigue contando con una amplia mayoría y ya se han apresurado a declarar que no consideran válido el pacto.

Una de las decisiones que no podrían tomar, por falta de votos suficientes, es impedir que Juan Guaidó sea ratificado en el cargo en enero de 2020 para un año más. No conseguirían esos votos a menos que en el seno de la oposición no firmante del pacto ocurra un cisma y alguno de los otros tres partidos del llamado G-4 (Acción Democrática, Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo) decida sacarle la escalera a Voluntad Popular.

De hecho, adelantándose a cualquier jugada en ese sentido, la primera reacción de los opositores no firmantes luego del remezón generado por la suscripción del acuerdo, fue ratificar a Guaidó como presidente de la AN y “como presidente encargado de la República hasta que cese la usurpación”. El período anual de las autoridades parlamentarias finaliza el 5 de enero de 2020, por lo que la ratificación extemporánea solo puede considerarse como un intento de curarse en salud.

Los partidos sumados al acuerdo de la Casa Amarilla no cuentan, ni lejanamente, con los votos suficientes como para afectar la correlación de fuerzas en lo que respecta a mayorías simples (mitad más uno de los votos) de la AN. Ciertamente son muy pequeños con respecto a la fotografía de representatividad que se tomó en diciembre de 2015, cuando se realizaron las últimas elecciones parlamentarias.

Otro sería el cuadro si la guía fuesen las elecciones presidenciales de mayo de 2018, pues los partidos que hacen mayoría en la AN (los de la ex-MUD) se decantaron por la abstención, mientas los firmantes del acuerdo obtuvieron, en conjunto, más de tres millones de votos.

El periodista y experto en temas electorales Eugenio Martínez señaló en su cuenta Twitter que los partidos que firmaron el acuerdo de la Casa Amarilla, a los que califica como “disidentes de la oposición”, aglutinan apenas 9 de los 112 diputados electos con la tarjeta de la Mesa de la Unidad Democrática en 2015. Además advierte que de esos 9 diputados, dos han rechazado el acuerdo. Es decir, que solo siete votos cambiarían de bando en una eventual votación.

Ahora bien, la pérdida de esos siete escaños colocaría el tope de la oposición no firmante en 105 votos, notable mayoría simple, pero no suficiente para las decisiones que implican mayoría calificada de dos tercios.

A la hora de las definiciones habría que poner sobre la mesa también otros factores, como las disidencias en el seno del chavismo y las ausencias de numerosos diputados opositores que están sometidos a procesos judiciales, fuera del país o asilados en embajadas. Todos ellos tienen suplentes, pero habría que ver cuál es la posición de estas personas en la actualidad y sobre los casos que eventualmente serían decididos.

Epicentro del conflicto

No es un detalle menor. La cuestión de los dos tercios ha sido el epicentro del conflicto entre el Ejecutivo y la AN controlada por la oposición desde que se instaló en enero de 2016, y su entonces presidente, el acciondemocratista Henry Ramos Allup, prometió que en seis meses habrían sacado del Gobierno a Nicolás Maduro.

Las acciones judiciales contra el resultado electoral de Amazonas atizaron el fuego de esta controversia y se sumaron a las permanentes pulseadas entre Ejecutivo y Legislativo con respecto a leyes y designaciones de funcionarios. Esas controversias fueron resueltas por el Poder Judicial. La negativa de la AN a acatar los fallos de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia causó su declaratoria en desacato apenas en su segundo año del período de cinco.

2020, año electoral para la AN

Un elemento que no puede obviarse en cualquier análisis es que 2020 es, por mandato constitucional, año electoral para los integrantes de la AN. Los actuales diputados que pretendan mantener sus cargos tendrán que someterse al dictamen del electorado en sus respectivas regiones.

Mejorar sustancialmente el resultado será un reto para el Partido Socialista Unido de Venezuela, que sufrió la peor de sus derrotas históricas en 2015. Pero la tarea para el antichavismo tampoco es sencilla. Aquella gran victoria se logró porque, por primera vez en años, consiguieron unificar su oferta electoral con la tarjeta de la MUD (la famosa manito), pero cuatro años y algo más de errores, omisiones, desacuerdos, apelaciones a salidas violentas, invocaciones a fuerzas externas y otra larga ristra de conductas cuestionables hacen cuesta arriba el trabajo de los opositores.

Será en ese ambiente de complicada campaña electoral en la que la ya agonizante AN tendrá que reasumir el rol que no ha podido cumplir en los años anteriores, ahora con el chavismo incorporado, según la letra de los acuerdos.

Por Clodovaldo Hernández/ Supuesto Negado