LAS ESTÁBAMOS ESPERANDO: VIENEN LAS LLUVIAS

Lluvias

La ausencia de agua potable en algunas ciudades del país ha hecho que la gente levante los ojos al cielo esperando que llegue el período de lluvias y con eso se amaine la falta “del vital líquido”.

Aunque en los últimos años Venezuela atravesó un déficit de precipitaciones producto de algunos fenómenos climáticos no cíclicos, ya la zona de convergencia intertropical empezó a afectar los estados de la región sur del territorio nacional.

Se iniciaron las precipitaciones en Bolívar, Amazonas y, en menor medida, también en los llanos occidentales, especialmente Apure.

Ricardo Torres, pronosticador del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh) aseguró a Supuesto Negado que de acuerdo a los modelos numéricos se estima que las precipitaciones este año estén por encima de la media.

“Este año se ha retrasado el período de lluvias pero ya empezó activarse la zona de convergencia intertropical. A finales de junio empezará el periodo lluvioso en todo el país”, dijo.

Aunque las precipitaciones dependen de tres factores (la presión atmosférica, la temperatura y, especialmente, la humedad atmosférica), Torres explicó que la época de lluvia se retrasa o adelanta según los fenómenos meteorológicos que incidan cada año.

“Por lo menos, tuvimos un año en que el fenómeno conocido como El Niño trajo un déficit importante de precipitaciones y el periodo de lluvias estuvo muy por debajo del promedio”, detalló.

El Niño afecta principalmente a la región costera del Pacífico de América del Sur y responde a la irrupción ocasional de aguas superficiales cálidas –por los lados de Perú y Ecuador– lo que causa las anomalías climáticas.

En Venezuela terminó a comienzos de 2017 y afectó tanto al servicio eléctrico, como al de agua potable hasta julio de ese año, cuando la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar -mejor conocida como la Represa del Guri- , logró abrir sus nueve compuertas de desahogo luego de 8 años de tener sus niveles por debajo de 75%.

Desde el año pasado, la falta de agua potable afecta a zonas que históricamente no habían sufrido de la escasez. Sectores capitalinos como El Paraíso, Montalbán, El Valle, Terrazas del Ávila, Caurimare y El Cafetal, ahora entienden cómo se vive en los barrios pobres cuando el agua potable no llega en más de dos semanas, y pese a las protestas que se van sumando con el tiempo, el ente encargado de dar respuestas, Hidrocapital, no convence a los afectados.

Pero el lío de la falta de agua llegó a lugares tan inverosímiles como Puerto Ordaz, nuestra “tierra entre dos ríos”. Decíamos en otro trabajo de Supuesto Negado que el problema es tan grande en ciertos estados del país que incluso el polémico gobernador Lacava, en un ataque sin precedentes de un funcionario chavista a una institución pública, llamó a Hidrocentro “la peor plaga que he combatido”.

A preparar el paraguas

Se espera que el resto del año los promedios pluviométricos en el país estén por encima de la media y el período de lluvias que normalmente va de mayo hasta finales del mes de noviembre tenga fuerte presencia en julio, agosto y septiembre.

El aumento en los caudales de lagos, presas y embalses de todo el país incidirá positivamente en el servicio de agua potable (en Venezuela hay aproximadamente 108 embalses, reservorios o lagos artificiales que almacenan los excesos de agua durante los períodos de mayor escorrentía”, según el portal del Ministerio de Ecosocialismo y Aguas.

Sin embargo, los problemas estructurales (incapacidad del Tuy 3 y el 4, colapso de La Mariposa y las turbinas dañadas) son la mayor causante de la ausencia, no solo de agua, sino también de servicio eléctrico, ya que 65% de la energía en el país proviene de centrales hidroeléctricas y solo 35% a partir de centrales termoeléctricas (gas).

Aunque a comienzos de 2018, el presidente Maduro anunció el Plan Integral de Aguas y aprobó 2 billones 388 mil 578 millones de bolívares y 108 millones 660 mil euros, aún no se le ve “el queso a la tostada”.

Mientras eso sucede –o no– se puede instalar un sistema de recirculación para recolectar y utilizar agua de lluvia, en la medida de lo posible.

Esta “técnica ancestral” resulta una solución práctica que en tiempos de guerra no convencional, de sembradores de cenizas y de desgano a tres tablas, nos puede lavar las arrecheras. Bueno, aunque sea un poco.

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Por Edgard Ramírez Ramírez / Supuesto Negado