Zulianos cargados de paciencia esperando un poco de agua y luz

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Al pueblo zuliano en los últimos meses le ha tocado fuerte: contrabando de extracción de efectivo y productos de primera necesidad hacia Colombia, aumento inescrupuloso de los precios, que por ser estado fronterizo tiene picos más altos, lucha a muerte en la recuperación de tierras a manos de terratenientes que siguen haciendo de las suyas, falta de agua y crisis eléctrica.

Desde que inició el período de sequía, en enero de 2018, tanto el suministro del vital líquido como de electricidad han desmejorado enormemente en todo el país, pero en el occidente los venezolanos se las ven peor.

Los apagones pueden durar hasta 36 horas. Esta situación ha hecho que muchos hayan perdido neveras, cocinas, televisores, aires acondicionados y bombillos, en el mejor de los casos, sin esperanza de recuperar algunos de sus artefactos que hoy tienen precios imposibles de pagar.

Ante esta situación, el gobierno ha implementado una buena cantidad de planes que van desde el resguardo militar de subestaciones eléctricas hasta cortes en el servicio de manera programada, pero ¿realmente han funcionado?

Reacción en cadena

La crisis eléctrica ha afectado el abastecimiento de agua regularmente en todos los municipios del estado Zulia, pues los apagones constantes y la fluctuación del voltaje han afectado el bombeo de las plantas de Hidrolago, empresa encargada de la gestión de agua. Tampoco hay cisternas, y los que se consiguen cobran más de 30 millones de bolívares por carga, con una parte en efectivo, que tampoco es fácil de conseguir.

Cuando logran colocar el agua, señala una denuncia publicada en Panorama, “no hay electricidad y los tanques no se llenan”.

Ante la angustia de no tener agua ni luz, vecinos de varios sectores han realizado reiterados cortes de calles con cauchos, escombros y cacerolazos.

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En cuanto a los negocios, la Cámara de Comercio de Maracaibo apuntó que el comercio se ha paralizado en un 100%.

“Ahora no solo no podemos abrir los establecimientos, sino que los empleados llegan fatigados porque no han podido dormir o no vienen. Es el colapso del aparato productivo y de la vida diaria del zuliano y del marabino”, señaló.  

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Visita oficial: hay que tener paciencia

El ministro de Energía Eléctrica y presidente de Corpoelec, Luis Motta Domínguez, ha realizado varias visitas al Zulia en la última semana para conocer, de primera mano, las causas que mantienen a los zulianos soportando, en la temporada más caliente del año, la falta de electricidad por 12, 24 y hasta 36 horas seguidas, además de echarle un ojo a las subestaciones Las Peonías y Punta Iguana I y II.

Indicó este miércoles, que la falla eléctrica presentada en la entidad recientemente “no es por mal servicio, sino producto del sabotaje”, actos por los que se encuentran 118 personas detenidas y otros cinco fallecidos.

Pidió un poco de paciencia: “sé que es difícil, que es un gran sacrificio, pero este sacrificio es por culpa de aquellas personas, con intenciones políticas o no, que cortaron el cable y destruyeron toda la estructura que le cuesta al país, no solamente mucho dinero sino también muchas horas y hombres de trabajo y sobretodo el malestar del pueblo zuliano”.

El pasado 11 de julio, Motta sostuvo una reunión con Omar Prieto, gobernador del Zulia, para instalar el Estado Mayor Eléctrico en la entidad, desde donde fue anunciada la creación de un plan especial de ocho semanas para estabilizar el sistema eléctrico.

Por su parte, Prieto detalló trabajos recientes que han logrado la estabilización del sistema. También indicó que no se implementará aún el plan de administración de cargas anunciado hace semanas, hasta que todo se haya normalizado.

“Nosotros para después de los 45 y 60 días con los 850 megavatios (que se están incorporando) no vamos a tener administración de carga”, dijo.

Además, informó la construcción de dos termoeléctricas que “independizarán al Zulia de manera progresiva de la interconexión nacional; tendremos mayor autonomía eléctrica regional para impulsar el Zulia Potencia y garantizar la tranquilidad de nuestras familias”.

El Niño hace de las suyas

En las últimas décadas, el país ha vivido grandes crisis producto de la fuerte sequía ocasionada por el fenómeno climatológico “El Niño”, que ha alterado la cotidianidad del venezolano ante medidas gubernamentales insuficientes para atenuar sus consecuencias.

Nuestro país es el noveno productor mundial de hidroelectricidad, generando más del 65% de ella a partir de centrales hidroeléctricas y el otro 35% a partir de centrales termoeléctricas (gas), es por ellos que la sequía afecta enormemente ambos servicios públicos.

La primera gran tribulación eléctrica fue en 2010 durante el gobierno de Hugo Chávez, que usó métodos como la siembra de nubes para lograr mayores precipitaciones que llenarían el embalse de Guri, surtidor de agua para la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, responsable del 70% de la electricidad utilizada en el país.

Luego de esta crisis, en 2016 se dio otra fuerte sequía, esta vez de dos años, que ubicó al Guri en sus niveles mínimos. Aunque en 2017 llovió bastante, tanto que lograron abrir todas las compuertas del Guri, la situación de emergencia se agudizó en este 2018.

En el estado Zulia, calurosa entidad ubicada al oeste de Venezuela y vecina directa del hermano país Colombia, han tenido que cantar bastante seguido el tan chocante “¡se fue la luz!”.

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Por Aimeg García / Supuesto Negado